¿Hasta qué punto sentir celos es amor?

“El amor inmaduro dice: Te quiero porque te necesito”. El amor maduro dice: Te necesito porque te quiero” – Erich Fromm

qué es el amor

Sentir celos es normal en una relación. Pero es la forma de responder ante ellos lo que marca la diferencia. Si tu pareja emplea se pone furiosa y utiliza sus celos para impedirte hablar con otras personas o pasar tiempo con ellas NO es amor, es control. 

Cuando los celos son normales

Si sientes que tu novio pasa ratos fantásticos siempre con la misma chica y no para de hablarte de ella dile cómo eso te hace sentir: “Sé que realmente te cae súper bien esa chica pero a veces me pregunto si es que realmente prefieres pasar más tiempo con ella que conmigo”. 

Tu pareja elige a sus propios amigos y pasa el tiempo que quiera con quien quiera, al igual que tú tienes el derecho a decirle cómo te sientes si algo de eso no te hace sentir bien.

No te tomes las cosas como algo personal. Estáis juntos en esto, sois un equipo. Y una comunicación sincera, abierta y afectiva es la clave para entenderos.

Los Celos: cruzando el límite 

qué es el amor y qué no lo es

Varios ejemplos de celos patológicos:

  • Esperar ser la única persona en tu vida (por eso exigen atención todo el tiempo)
  • Querer saber dónde y con quién estás a cada momento
  • Tratarte mal por llegar tarde
  • Controlar con quién sales y dónde
  • Hacerte sentir mal por querer pasar más tiempo con tu familia y tus otros amigos
  • Mandarte mensajes o llamarte todo el tiempo para ver qué está haciendo
  • Acusarte constantemente de que estás coqueteando con otros
  • Hacerte renunciar a tu trabajo, estudios e intereses personales
  • Decirte lo que puedes y no puedes hablar.
  • Hacerte sentir mal porque le provocaste celos
  • Espiar tu móvil y tus redes sociales

Estos comportamientos no son de amor, son de control. Nadie tiene el derecho a decirte qué debes hacer ni con quien. Tu vida es sólo tuya y la comportes con quien te hace sentir bien a ti, no con quien le hace sentir bien a él.

“Al principio me gustaban sus celos. Me hacían sentir como que era yo la que tenía la sartén por el mango así que me engañé a mí misma creyendo que tenía el poder en la relación.
Me aproveché un poco: bromeaba diciéndole que había un chico que había coqueteado conmigo y él se hacía el ofendido. Pero poco a poco fue llegando a un punto en el que dejé de ver a mis amigos y renuncié a cosas que amaba para que no se pusiera furioso”.

Si alguien es controlador puede verse amenazado por cualquier señal de independencia que demuestres. Piensa que le perteneces y le encanta la sensación de control y poder que les da el creer que te tienen dominada. Se centra en él y exige que renuncies a tu vida.

Utiliza sus celos como una excusa para culparte y dañarte de su inseguridad. Si tú has tenido que sacrificar todo eso sólo para que tu pareja sea feliz, no es justo. Eso no es amor, es control. 

El amor es más grande que tú

No puedes dictar cuándo, dónde y cómo debe expresarse el amor. Puedes optar por rendirte a él, o no, pero al fin y al cabo el amor acabará golpeándote como si de un rayo se tratara. Puedes incluso acabar encontrándote amando a gente que no te gusta en absoluto.

El amor no entiende de condiciones, estipulaciones, suplementos o códigos. Como el sol, el amor irradia independientemente de nuestros miedos y deseos.

Al amor le importas porque sabe que todos estamos interconectados. El amor es inherentemente compasivo y empático. El amor cree que el otro es también uno mismo. Esta es la verdadera naturaleza del amor. Y como tal no puede ser manipulado o restringido.

El amor es libre. El amor es empático. El amor es su propia ley.