El otro día mientras hacía un té mi amiga me contaba que una compañera de trabajo de su novio estaba tonteando con él. Le comentaba y le daba “me gusta” a casi todas las fotos y publicaciones que subía.

Estaba claro que este comportamiento a mi amiga le estaba molestando, así que le pregunté si pensaba comentárselo a su novio. Su respuesta fue suspirar, remover el té y decir: “No, yo no quiero ser esa chica”.

celos de sus amigas

Inmediatamente supe lo que quería decir. “Esa chica” es alguien celosa, pesada, insegura, dependiente, quejica e histérica. Ninguna queremos ser “esa chica”. Es todo lo contrario al tipo de novia que todas buscamos ser.

Estaba claro que mi amiga se estaba poniendo celosa del tonteo que llevaba la compañera de trabajo con su novio. Y fueron estos celos los que precisamente le provocaron ese rechazo de “Yo no puedo ser esa chica”.

Nos hemos acostumbrado a relacionar los celos con algo negativo. Como si fueran un ataque a nuestra confianza en la relación. Nos convencemos de que es una tontería molestarnos porque una chica coquetee con nuestra pareja o porque le de demasiados me gusta a nuestro novio en Instagram.

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Mi amiga creía que era mejor reprimir las punzadas de los celos antes que compartirlo a su novio. Tememos tanto ser “esa chica” que preferimos tragar nuestras emociones y fingir que no pasa nada.

Reprimir tus emociones no es la solución. Dejarte llevar por los celos tampoco

celos de sus amigas

Las emociones son complejas, fluyen entre sí y se mezclan. Puedes confiar en tu novio y a la vez estar sintiendo celos porque una chica está tonteando con él.

No puedes controlar lo que sientes, pero puedes controlar cómo gestionas lo que sientes. Cuando reprimes todos esos celos e inseguridades realmente estás creando un problema mucho más grande. Terminas haciendo cosas dañinas y feas para sentirte mejor, como husmear en su móvil o espiar en su ropa. Y todas sabemos lo patético e inútil que es eso.

Déjame que te cuente otro caso antes de sugerirte qué hacer

Hablé con otra compañera que me confesó que espiaba el Instagram de su novio varias veces al día. “Me hace sentir mejor”, me dijo encogiendo los hombros.

Le pregunté si alguna vez había encontrado algo sospechosos y si hablaba de sus preocupaciones con su novio. Su respuesta no me sorprendió: “Sí, alguna vez he visto algunas cosas, pero prefiero no tocar el tema. No quiero que piense que estoy espiándole”, dijo con total normalidad.

El problema de esta chica era el mismo que el de mi amiga. Ambas están creando una situación que les provoca celos. Se ponen a sí mismas en una situación incómoda para comprobar que todo va bien pero no quieren hablar de lo que han encontrado porque sacar el tema sería como demostrar que son “esa chica”.

Puedes compartir tus celos con él sin parecer una paranoica

Cuando pensamos en una chica compartiendo sus celos con su novio nos imaginamos a la típica paranoica gritando: “¡¿Quién es ella?!, que me digas quién es ellaa!!!!”. Pero no tiene porqué ser algo tan extremo.

Las relaciones funcionan mejor cuando se basan en la honestidad y la confianza, y parte de eso implica confiar tu pareja con esas dos emociones delicadas y vulnerables.

Los celos no son bonitos, y no es una emoción de la que gente se sienta orgullosa. Pero es humano. Y es normal. Si tu pareja está aceptando tus emociones más feas deberías ser capaz de confiar en él cuando te sientas así. En lugar del silencio acusador o peor aún, los ataques y las sospechas, elige la honestidad y la confianza.

Haz las preguntas que tienes miedo de preguntar y di lo que tienes miedo de decir. Abre tu corazón y muéstrale tus miedos más íntimos. Demuéstrale que eres capaz de controlar a tus demonios y potenciar tu lado bueno. El mejor tipo de chica que puedes ser es una que domina sus emociones.

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Soy Andrea Méndez Mollá, psicóloga, y quiero que tengas la relación de pareja que mereces