Las inseguridades son muy comunes. Superarlas no tanto. Aquí hablaremos de cómo superar las 3 inseguridades más comunes

Nadie es perfecto. Y más aún: nadie se siente perfecto. Esa actriz tan guapa que ves en la televisión, o ese político al que están entrevistando  o esa chica enfrente tuya que parece tan segura… Ninguno de ellos se siente perfecto.

Aunque no lo creas tienen inseguridades como tú y como yo. Pero muchas personas no se dejan vencer por sus miedos. Convierten sus inseguridades en fortalezas y es hora de que decidas si tú también deseas ser una de esas personas.
cómo superar las 3 inseguridades más comunes

1. Cómo te perciben los demás

Tenemos miedo a ser juzgados por nuestra apariencia, hijos, casa, mujer, actitud..Todo.

Preocuparse cada minuto del día por lo que la otra persona piensa es realmente agotador. Y el mejor consejo que te puedo dar es lo que a mí, personalmente, me ha servido en mi vida: Deja de compararte con los demás.

El juicio de otros puede ser muy duro y destructor, pero sólo si lo permites. Tú eliges si ofenderte o aceptar quién eres. Y esto de aceptarte puede resultar difícil si no dejas de compararte con los demás a cada momento. Especialmente porque estás creando un hábito: el de comparar tus debilidades con las fortalezas de los demás. Concéntrate en tus aspectos positivos, tus características, tus fortalezas.

Tú también tienes talentos, admítete esto ahora mismo. Cuando encuentres algo que no te gusta de ti mism@ y quieras cambiarlo, haz un plan para trabajar en ello. Por ejemplo, crees que deberías ser  más entrega@ a tu trabajo. Sabes donde estás, sabes a dónde quieres llegar. ¿Qué necesitas cambiar de ti para llegar a donde quieres? Ahí está la cuestión. Pero no te desanimes si el cambio no se produce esa misma noche. Se necesita tiempo y paciencia.

2. ¿Y si nunca vuelvo a encontrar a “esa persona”?

cómo superar las 3 inseguridades más comunes

Un miedo que hace muchos años se topó conmigo. Salí con diversos chicos en mi tiempo de universidad e instituto y de todas esas experiencias creí darme cuenta de lo que quería. Todos los chicos con los que salí eran bastante similares: intereses similares, personalidad, gustos…ya sabes, únicos pero a la vez parecidos.

Pues ninguna de estas relaciones funcionó. Y empecé a desanimarme, preguntándome si era yo la que tenía la culpa de todo esto. No fue hasta unos años después, que empecé a centrarme en mí misma, en conocerme realmente quién era yo y qué quería hacer con esta oportunidad llamada vida, cuando conocí a otra persona que casualmente estaba pasando por algo similar a lo mío. Fue tal la conexión con esa persona tan distinta, a priori, de mí, que a día de hoy es mi pareja.

No era lo que yo esperaba en absoluto. Y para mi sorpresa ha sido y es mejor que el resto.  Quizá no es el cuento de hadas que yo imaginaba pero me ama por quién soy. Y eso, amigos y amigas míos, es una llave de seguridad muy grande. 

No tener miedo a ser quién eres es uno de los mayores regalos que otra persona te puede hacer. Así que si te preocupa encontrar a “esa persona” recuerda estas 4 cosas:

  • Necesitas saber quién eres. No lo que tú piensas que los demás esperan e ti. ¿Quién eres tú? Dedícate tiempo a ti en lugar de intentar encajar en los moldes de otras personas.
  • Da una oportunidad a alguien que normalmente no darías. Eso no va a cambiar quién eres, va a ampliar tus puntos de vita y criterio. Además, por muy bueno que parezca el pastel, nunca sabes cómo estará hasta que lo pruebas.
  • No tengas miedo del dolor. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es una opción. Las rupturas siempre son difíciles. ¿Por qué no quedarse con todo lo que aprendiste de esa persona y esa persona de ti? Esa conexión será única. Y esa etapa acabó. Vendrán otras. Y cada una con muchas cosas que enseñarte.
  • Las relaciones requieren esfuerzo. “Amar” es un verbo. Falta la acción. si no trabajas en ello, fracasará. Es como una planta. Si no la riegas acabará muriendo.

3. ¿Cumpliré mis sueños?

cómo superar las inseguridades más comunes
Tu éxito en la vida puede venir determinado por muchas cosas: dinero, fama, familia, trabajo, etc. ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Quieres dinero? ¿Una familia feliz? ¿Una casa enorme? No hay nada malo en querer estas cosas. Pero decide cuáles son tus prioridades.

Si tu prioridad es hacer dinero vas a tener que dedicarle muchas horas en educarte a ti mism@ y en tu deseada empresa. Si tu prioridad es la familia debes cumplir tus responsabilidades para con ellos. Apoyarlos, pasar tiempo con ellos, participar, tener una comunicación abierta…Asegurarte de que tus relaciones con ellos son siempre lo primero.

¿Se puede tener más de una prioridad?

Claro. Pero siempre habrá una en el top de tu lista. Y tienes que elegir una entre todas las demás. Una vez que sepas cuál es la primera, siéntate, fija metas y haz planes a corto y largo plazo sobre lo que vas a hacer para mantener ese rumbo.

Deberías tener un recordatorio diario de lo que es importante para ti. En mi casa la familia siempre ha sido lo primero. Así nos lo transmitieron a sus hijos. No importaba que no fueran ricos porque les bastaba para el estilo de vida que querían llevar. Si alguna vez decidieran querer más pueden revisar la pirámide y averiguar qué están dispuestos a sacrificar para hacer cambios. 

Define tu éxito y haz todo lo posible para lograrlo. Tómate el tiempo para apreciar lo que tienes, lo que estás construyendo y lo mucho que has aprendido y logrado en este camino que ya has recorrido.

andrea-foto-redonda

Soy Andrea Méndez Mollá, psicóloga, y quiero que tengas la relación de pareja que mereces