Se puede discutir razonablemente y sin pelear, y estas 6 formas lo demuestran

Si algo ha quedado claro estos últimos meses es que el mundo está dividido. Nadie se pone de acuerdo. Y encima las Navidades a la vuelta de la esquina. 

discutir sin pelear

Está claro que este año las conversaciones familiares en la mesa serán de todo menos aburridas. Y para que no se conviertan en un auténtico infierno veamos lo que los psicólogos y filósofos dicen sobre las formas más efectivas de discutir. Y por discutir no me refiero a pelear, sino a comunicar tus ideas sin ofender a alguien que tiene un punto de vista distinto, con la intención de entenderle y aprender de su punto de vista.

Aquí van algunas sugerencias:

1. Escucha atentamente

El objetivo de una discusión no debe ser demostrar quién tiene razón, sino transmitir que te preocupas por el asunto, dice Amy Cuddy, psicóloga social y profesora en Harvard.

Demuestra a la persona con la que estás hablando que te preocupa lo que está diciendo. El propósito debería ser que expresaras tus puntos de vista y escucharas los suyos. Así es como no debería ser: “No voy a parar hasta que me admitas que estabas equivocado. Así es como yo lo veo, y no vas a conseguir mi opinión”, dice Cuddy, que ha investigado acerca del tema.

Y cuando escuches dalo todo.No escuches a medias mientras estás imaginando qué vas a decir a continuación”, dice Gary Gutting, filósofo de Notre Drame.

2. No sueltes el ancla

discutir sin pelear

Algunas personas empiezan una discusión dejando clara cuál es su posición y rechazando moverse, algo que Cuddy llama “soltar el ancla”.

En su lugar, intenta entender el punto de vista de la otra persona. No significa que tengas que estar de acuerdo con ella ni tengas que sacrificar tus ideas, pero intenta comprender por qué dice lo que dice.“Haz preguntas verdaderas y honestas, intentado comprender de dónde viene esa opinión, cómo ha llegado ahí y qué conduce a eso”, dice Cuddy.

3. Ten en cuenta tu lenguaje corporal

Tu lenguaje corporal puede mandar mensajes más interesantes que las palabras que salen de tu boca. Intenta evitar posturas o gestos que sean condescendientes u ofensivos, como cruzar los brazos o apretar la mandíbula.

Mantén el contacto visual pero no de manera prolongada ni fija. Inclínate hacia delante para mostrar que estás interesado. asiente de vez en cuando. Y no hagas la subida de ojos, dice Gutting.

4. No discutas para ganar

discutir sin pelear

Gutting dice que hacerlo te ayudará a emplear un lenguaje más neutral y a reconocer los diferentes puntos de vista con mayor facilidad, especialmente en discusiones sobre política.

No pienses en una discusión como una oportunidad para convencer a otro de lo que piensas. Considéralo una manera de analizar y mejorar tus opiniones, y tener una mejor comprensión de lo que piensa la otra persona.

Rara vez es productivo anotar los fallos de la otra persona o discutir sólo para tener razón. “La gente renuncia a su opinión cuando hay argumentos racionales contra ella. Y eso casi siempre es un proceso largo, no se da en un solo encuentro decisivo”.

En “Cómo discutir sobre Política“, un capítulo de su libro “Lo que la Filosofía puede hacer”, Gutting escribe que en muchas discusiones políticas, la gente a la que creemos convencer casi siempre ya está de acuerdo con nosotros.

5. Conoce los hechos

Un buen argumento se apoya en evidencia, pero eso es sólo una parte. Algunas personas, sobre todo en temas políticos, sólo buscarán los hechos que apoyen su propia opinión, omitiendo convenientemente el resto. Este es uno de los muchos sesgos cognitivos que cometemos. Por eso como indica Gutting, “si un argumento pretende convencer tiene que tener en cuenta todos los hechos importantes“.

6. Habla y escucha sin miedo

discutir sin pelear

Un estudiante le preguntó a George Yancy, filósofo interesado en racismo, por qué se había molestado en discutir con los supremacistas blancos. Yancy le contestó que era necesario informar a la gente blanca qué piensan los afroamericanos acerca de la raza. 

“Estamos en un momento en el que no hablamos uno con el otro, sino uno contra el otro”, dice Yancy. “Para mí, la condición para que se de una conversación es que no temes hablar de lo que piensas, no tienes miedo de decirle a la otra persona qué piensas exactamente del mundo”.

Pero una discusión en este sentido también requiere escuchar sin miedo, “incluso si soy yo hablándole a un supremacista blanco que está intentando decirme que soy inferior”, añade. “Una de las condiciones para que se de una discusión fructífera es permitirte algún tipo de apertura mental en ti mismo para escuchar”.

Encontrar un punto común a veces requiere dar un paso doloroso, indica Yancy. “Lo que necesitas poder hacer es hablar el mismo idioma”, dice. “Por ejemplo ellos creen en Dios, así que podrías decir: Tú y yo creemos en lo mismo. ¿Cómo es posible que ese Dios que te quiere a ti no me pueda querer a mí? ¿Es posible que podamos estar de acuerdo en no estar de acuerdo con algunos temas?”

“La gente olvidará lo que le dijiste, olvidará lo que le hiciste. Pero nunca olvidarán cómo les hiciste sentir” – Dale Carnegie